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HIDALGO  

Quiebra en producción láctea de Tizayuca

Araceli López Islas
En el abandono, los productores de leche del país; la crisis del sector afecta a 150 mil personas en Hidalgo y la quiebra amaga luego de que entró en vigor el capítulo agropecuario del TLCAN.

 

 

 


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El gobierno de México abandona al campo a su suerte y provoca la quiebra de sectores estratégicos como el lechero, conduciendo al país a una peligrosa dependencia alimentaria. Tal es el caso de los ganaderos de la Cuenca Lechera de Tizayuca que desde 2005 padecen los efectos del rezago en la producción. Los ganaderos pronostican apenas cuatro años de vida para el sector en Hidalgo.
La causa de este problema –argumentan los ganaderos– son los bajos precios del lácteo en el mercado local, que originaron una disminución del 25 por ciento en la producción y una pérdida de ocho mil cabezas de ganado. El Banco Mundial advierte que debido al encarecimiento de los alimentos podría aumentar la pobreza y la malnutrición.
El Complejo Agroindustrial de Tizayuca (Caitsa) ocupa 120 hectáreas de terreno, en las que se localizan 126 establos y 25 mil vacas. Ahí trabajan 90 productores que generan 2 mil 300 empleos directos y 7 mil 500 indirectos, y una producción en conjunto de 500 mil litros de leche.
Álvaro González Muñoz, presidente del Frente Nacional de Productores, advierte que si el gobierno federal no aceptan las propuestas de los ganaderos para rescatar al sector, existe el riesgo de que los ganaderos tengan que vender al gobierno esta cuenca estratégica, una vez entrado en vigor el capítulo octavo del apartado agrícola del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Explicó que en los últimos dos años, casi 10 establos han cerrado y 20 más podrían ser abandonados este año. Esta medida significaría un impacto negativo en la creación de empleos y producción lechera de la región, en virtud de que en cada centro se tiene un promedio de 300 vacas.


Liconsa paga mal
Liconsa paga cuatro pesos por el litro de leche a los ganaderos, mientras que su costo de producción va de los cuatro pesos con 60 centavos a los cinco  pesos. Esto significa que un ganadero promedio de la cuenca de Tizayuca registra una pérdida diaria de 5 mil pesos.
A este panorama se suman los altos costos del alimento para el ganado, la importación del 40 por ciento de la leche que requiere el país y la falta de créditos que, desde hace tres años, ha provocado  que los ganaderos estén al borde de la quiebra.
“Nosotros llevamos cinco años pidiendo un acuerdo nacional y no hemos sido escuchados. En este país parece que los productores de leche somos indefendibles. Necesitamos llegar a un acuerdo, porque en cuatro vamos a desaparecer”, alerta Javier Jiménez González, presidente de Caitsa.
Agrega que es los incrementos al lácteo, los industriales obtuvieron una ganancia de tres pesos, en tanto que las tiendas ganaron un peso por cada litro: “No es posible que a los consumidores se les haya incrementado en dos ocasiones el precio de la leche y a nosotros no se nos ayude, sólo a los industriales”.
Este incremento de los costos y la falta de ayuda gubernamental, obligó también a algunos productores a vender su producción a los fabricantes de queso, quienes sólo pagan a tres pesos el litro. El representante de los lecheros señaló que por una mala política del gobierno, Liconsa dejó de pagar a seis pesos el litro de leche para sólo ofrecerlo a  cuatro pesos. Aseguró que la repercusión de esta medida fue inmediata, pues se canceló la importación de ganado procedente de Estados Unidos y Canadá.
Explica que los apoyos que el gobierno estatal  a la cuenca  son insuficientes. Destinada a salvar a los ganaderos, la planta del grupo Real de Tizayuca  permitiría la comercialización del producto; sin embargo, no cumplió porque la leche envasada en tetra pack no fue aceptada en los centros comerciales.
“Las tiendas –argumenta Jiménez González– nos discriminan. No aceptan el producto y argumentan que no tiene impacto en la población, pero tenemos la leche de mejor calidad, tanto que vendemos a firmas como Lala, Santa Clara y Alpura”.


TLCAN desleal
En 2004 los ganaderos y productores de leche mexicanos perdieron el 30 por ciento del mercado nacional. Los lecheros señalan que el precio de la competencia extranjera es menor al de la  producción nacional.
Los productores de Estados Unidos reciben subsidios para producir el líquido lácteo. Los ganaderos locales estiman que por cada dólar que México destina a sus agricultores, Estados Unidos destina casi siete dólares. En nuestro país se recibe apenas una décima parte de esos apoyos que además llegan a muy pocos productores pequeños.
Alianza para el Campo y Procampo no llegan a todo el sector agrícola: “Nosotros –declara el productor Alejandro Hernández– no gozamos de ningún tipo de apoyo y cuando le llegan a un productor pequeño, tiene que buscar el de productores mayores para reunir el capital necesario. Los apoyos siempre caen en manos de las grandes empresas como Alpura, Lala y Danone”.
Entre los productores especializados, los únicos con capacidad de competir son los que están integrados en los grandes grupos, es decir, no más de 5 mil productores. El resto, carece de toda posibilidad de competir debido a su falta de capacitación y porque carecen de recursos económicos suficientes.


La quiebra

Desde hace catorce años, tras la firma del TLCAN, los pequeños productores de leche, que no pudieron competir por falta de rentabilidad  abandonaron la actividad y se emplearon como mano de obra en otras empresas.  “Si el gobierno no reorienta la política económica –señala González Muñoz– del sector lechero más de 150 mil productores irán al fracaso”.
La apertura comercial y la reducción gradual en la importación de polvos y lactosueros trajeron consigo la expansión de fórmulas lácteas que se venden como leche genuina en el mercado nacional. “Lo que constituye una competencia indigna con la leche legítima producida en el país”, argumentan los lecheros.
El aumento en el consumo de estos sustitutos lácteos  –procedente en su mayoría de corporativos suizos y estadunidenses– dejó atrás la producción y fomento al consumo de la leche vacuna, que de acuerdo con normas internacionales es considerada como uno de los alimentos más completos por su alto porcentaje de nutrientes.
El presidente del Frente Nacional de Productores, Álvaro González Muñoz apunta que  hay una intención deliberada por confundir a la gente, pues en esos productos ponen leyendas alusivas a los beneficios de tomar 3 vasos de leche: “Es un producto que no tiene nada que ver con la leche, nosotros decimos que son bebidas lácteas con sabor a leche”.

 

Publicado: Año 3 / Mayo 2008 / No. 30



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