Afortunadamente para el gremio hidalguense, en la entidad no se ha tenido que lamentar ningún hecho sangriento en contra de periodistas. Si bien, es apremiante levantar la voz para exigir que se esclarezca y se dé con los responsables del panfleto obsceno y anónimo denominado “El Vende Notas”, que se distribuye a través de correo electrónico. En sus dos primeros números, el libelo tuvo como objetivo a periodistas de Milenio Diario-Hidalgo, y en el tercero, hizo referencia a otros profesionales de la comunicación.
Es por demás obvio que el cobarde escrito buscó desacreditar a los compañeros periodistas como resultado del trabajo que realizan en el medio de comunicación para el cual trabajan, y no por su vida privada o por su relación con algunos funcionarios del gobierno, como se pretende hacer creer.
Sin embargo, lo más lamentable de este caso es el silencio que guarda el gremio periodístico local ante esta agresión y que sin duda busca amedrentar a los trabajadores de los medios de comunicación, como ha ocurrido con los 33 asesinatos de periodistas en el país en tan sólo seis años.
Al parecer en Hidalgo ese objetivo se ha logrado. Prueba de ello sería la ausencia en casi todos (sus excepciones debe haber) los medios de comunicación locales de información relacionada con la delincuencia organizada, el narcotráfico y la corrupción, que de paso sea decir, siguen en aumento en la entidad.
Dejar pasar este hecho, aparentemente inofensivo e individual o personal, sin levantar la voz para exigir a las autoridades competentes que den con los autores de ese escrito, es dar pauta a que surjan nuevas agresiones escudadas en el anonimato; o lo que sería peor, que ante la nula capacidad de asombro y falta de solidaridad de los periodistas de la entidad, estas agresiones escritas, que dañan la dignidad de las personas, pasen a los ataques físicos o en contra del patrimonio, no solamente de los reporteros, si no de las personas en general.
Para muchos de nosotros, los cobardes escritos como “El Vende Notas” no son nuevos, ya que son muy utilizados por los aspirantes a puestos de elección popular en tiempos electorales con miras a denostar al adversario político, en especial si se trata de un fuerte rival y no es afín al grupo que en ese momento ostenta el poder. Estos anónimos se utilizan en elecciones internas o constitucionales, pero invariablemente para denigrar al contrario, señalando aspectos negativos de su vida personal, errores o actos de corrupción cometidos en su paso por la administración pública o en la iniciativa privada o simplemente con inventos. Siempre con el fin de difamar.
Reiteramos que esta práctica se da con mayor frecuencia en el ámbito político, por lo que no sería extraño, que el cobarde libelo en cuestión, “El Vende Notas”, tenga su origen en alguna de esas ociosas oficinas de gobierno, creadas para mantener en la nómina gubernamental a viejos hombres del sistema o a sus incondicionales.
Publicado: Año 2 / Marzo 2007 / No. 18
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