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HIDALGO  

Hidalgo líder en desempleo

Sergio Islas Medina
En el desastre la economía del estado luego de cuatro sexenios de política económica neoliberal.

 

 


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La política, la informalidad, la ilegalidad, abandonar la entidad en busca trabajo seguirán siendo las únicas alternativas de empleo para la mayoría de los hidalguenses que aspiran a sostener su modesto nivel de vida. El continuismo de la política económica que adoptó el nuevo gobierno federal, anuncia que el panorama ocupacional en el país persistirá empobreciendo a la población.

La falta de inversión gubernamental, los constantes recortes al presupuesto estatal, el escaso apoyo a la planta productiva tradicional, los bajos salarios a los obreros, la nula generación de empleos de calidad, el abandono del campo y la exagerada carga tributaria a pequeños y medianos empresarios, así como la apertura indiscriminada a grandes capitales, mantienen en jaque al sector económico hidalguense.

En nombramiento de Agustín Carstens como Secretario de Hacienda y el anuncio del plan de austeridad que prevee recortes presupuestales a las universidades públicas, y el aumento sustancial a las fuerzas armadas, como primeras acciones del gobierno de Felipe Calderón, anuncian la continuidad del proyecto económico trazado por Carlos Salinas, y aplicado por Ernesto Zedillo y Vicente Fox.

Ante este negro panorama que anuncia el continuismo económico -cuya viabilidad fracasó al demostrarse que la clase trabajadora sobrevive en la economía subterránea-, parece dejar como única opción que se abandone el camino trazado y sumarse a las únicas actividades que, hasta ahora, han permitido acceder medianamente al modelo de vida que sugiere el capitalismo salvaje para vivir modestamente: la política, la ilegalidad, la informalidad o abandonar la entidad y el país.

Comerciantes, campesinos, pequeños empresarios, líderes empresariales, autoridades y luchadores sociales, coinciden en señalar la gravedad de la situación económica por la que atraviesa el sector económico y hacen un llamado urgente a las autoridades municipales, estatales y federales, para que se tomen acciones concretas para que se detenga la devastación económica de la entidad y el país.

Sueldo mínimo de hambre

La política salarial fijada por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, ha dejado más daños que beneficios en Hidalgo, al fijar un salario mínimo de 45.85 pesos diarios para la zona “C”, que corresponde a esta entidad, ha provocado la migración de la mayor parte de la mano de obra del estado de quienes aspiran a mejorar su nivel de vida, así como una aguda recesión económica por el bajo poder adquisitivo de la mayoría de la población.

Esta situación se ha traducido en que numerosas pequeñas y medianas empresas se hayan visto obligadas a cerrar sus puertas por la falta de obreros. Tal es el caso del pequeño constructor Joaquín García, quién cerro su empresa por la falta de peones y maestros albañiles, y en cambio, debió dedicarse a la especulación de bienes raíces con la renta de inmuebles. Otro caso dramático de pequeña empresa fue el de la franquicia “Pizzas Rigoletto”, que desde hace más de tres años ha trabajado con sólo tres empleados en lugar de los ocho que necesita ese negocio de comida rápida.

Quiebras, desabasto y desempleo son el síntoma de un mal mayor: los efectos de la política neoliberal en México.

En contraste con esa situación crítica, mientras que los pequeños y medianos empresarios sufren por la falta de mano de obra, estudios del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI), sitúan a Pachuca como la ciudad con mayor desempleo del país, récord que por cierto, apenas se rompió este año. 

Para algunos patrones hidalguenses la causa de esta situación es meramente de actitud, afirman que se debe a que los pachuqueños son “huevones”. Mientras que para algunos funcionarios públicos, la razón del desempleo tiene su raíz en la falta de una cultura laboral.

Como respuesta a esa polémica está el testimonio de quienes buscan empleo. Benjamín Medina, joven que apenas alcanza los 24 años y a quien sus amigos apodan la “huevonada”, porque no acepta alquilarse por 70 pesos diarios a un patrón, explica: “Prefiero jugarme el pellejo y cruzar la frontera cada dos años, que perder el tiempo de esa manera”, confiesa mientras aborda su camioneta Pick up Ranger, con placas de California, Estados Unidos.

Otra lucha que se libra cotidianamente por el empleo proviene de los patrones locales. La búsqueda de clientes que han acaparado las grandes tiendas de autoservicio y su solicitud de mano de obra -que ya es escasa-, no encuentra respuesta. Este sector, que ofrece bajos sueldos y pocas prestaciones, ve cómo se supera su oferta de mano de obra ante las prestaciones que brindan las grandes a sus empleados.

Al respecto, Cristino Morales, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), refiere que los propietarios de cadenas comerciales explican que los empleos que ofrecen corresponden a un promedio equivalente al salario mínimo. Empero, “existe la duda de por qué tienen tantos empleados, lo que hace pensar que tal vez paguen comisiones por ventas o prestaciones adicionales que difícilmente un pequeño empresario local podría pagar”.

Respecto al salario mínimo (45.85 pesos diarios), el dirigente empresarial afirmó que prácticamente en Hidalgo no existe. Este cambio radical ocurrió porque en el ramo de la construcción, por ejemplo, un empleado mal pagado recibe semanalmente 800 pesos (más de 100 pesos diarios), seguro social y garantías de ley.

Esta situación se asemeja a lo que ocurre en el caso de las empleadas domesticas, que ya no trabajan por menos de 150 pesos al día y de lunes a viernes, explicó Morales, quien subrayó que actualmente, ya no hay personas que se dediquen a este oficio.

Sin embargo, cifras del INEGI sustentan información totalmente contraria. De acuerdo con la encuesta Nacional de Empleo Urbano, el 11.5 por ciento de personas ocupadas en la ciudad de Pachuca, durante los años 2002 y 2003, recibieron menos del salario mínimo vigente. Es decir, un alto porcentaje de patrones pachuqueños no paga ni el salario mínimo.

El caso de la franquicia “Pizzas Rigoletto” ilustra la crisis laboral por la que atraviesan los pequeños y medianos empresarios locales por la falta de empleados. El administrador de ese negocio, Javier Salinas, informó que mucha gente acude diario a pedir informes sobre las vacantes que permanentemente ofrece, y de los pocos que deciden emplearse, duran poco tiempo en el puesto. Esa empresa paga 600 pesos semanales, comida diario y seguro social.

Por su parte, el líder del Barzón hidalguense, Antonio Salim Zaldívar, afirma que esta política destinó a los hidalguenses a ganar menos. “Basta recorrer 45 kilómetros hacia al sur para ganar un poco más”, lo peor, añade, es que ese raquítico ingreso que perciben los hidalguenses los ha dejado en desventaja con los trabajadores del Distrito Federal y del estado de México, quienes sí califican para un crédito de Infonavit, adquirir una casa en Pachuca, en tanto que los trabajadores locales deben conformarse con vivir en departamentos rentados.

En su opinión, la razón radica en que con uno de los 14 mil empleos de baja calidad que generó el gobierno hidalguense en el 2006, de acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), difícilmente un trabajador calificaría para tener esa prestación, ninguna institución bancaria le concedería una tarjeta de crédito, mucho menos un crédito hipotecario; tampoco podría adquirir en abonos el más modesto de los automóviles.

Con ese minisalario, que en raras ocasiones rebasa los 4 mil 500 pesos mensuales, un padre de familia apenas podría asistir con sus hijos a una sala de cine, o comer una vez al mes en restaurantes. Su destino será acudir diariamente a la fonda de un mercado público o pedir una pizza familiar a domicilio, esporádicamente.

Para ese sector de la población, también le está vedado el acceso a la cultura. La forma más económica para acceder a actividades recreativas o culturales, es a través de la piratería. De no existir ese recurso del comercio informal e ilegal, con sus ingresos no podría adquirir música, libros o películas a precios de aparador.

De igual manera, le está negada la adquisición de tecnología y los electrodomésticos. El trabajador de salario mínimo logra penosamente adquirir sus bienes muebles a partir de abonos semanales “chiquitos”, a un costo exageradamente alto por el pago de los intereses y el capital que merman su exiguo salario.

En este trabajo no se consideró el caso de los obreros no calificados, de quienes no tuvieron oportunidad de concluir sus estudios básicos, y de quienes apenas cursaron la secundaria. El estudio se enfocó en el empleo y salario de los profesionistas con experiencia y de quienes cada año egresan al mercado laboral provenientes de las instituciones de educación media superior y superior, de los obreros calificados y de los hombres y mujeres mayores de 30 años.

Para este sector de la población, desde hace décadas los gobiernos de la entidad no han encontrado la manera generar los empleos suficientes y tampoco han sido capaces de implementar políticas y programas económicos dirigidos a este sector de la población para arraigarlos en sus lugares de origen.

Pachuca mayor desempleo a nivel nacional

Hasta hace dos años y ante la falta de empleos bien remunerados, la válvula de escape para los hombres mayores de 30 años y para muchos profesionistas había sido el trabajo de taxista. El conductor de un automóvil de alquiler ganaba en promedio entre 200 y 300 pesos diarios en un turno de hasta 10 horas; por ello no resultaba extraño observar a ex banqueros, abogados, periodistas, maestros y burócratas recorriendo en su auto las calles de la ciudad.

Sin embargo, la ambición desmedida de algunos políticos y líderes del gremio, cerró esta válvula de escape aprovechando su cargo público y el cierre de sexenio. Fue entonces cuando, medrando con su cargo, lograron repartirse flotillas de concesiones y se apoderaron de nuevas rutas de colectivos, lo que provocó la sobreoferta del servicio, y por consiguiente, la brutal baja en los ingresos de los taxistas, que tuvieron que buscar otra alternativa de empleo, incluyendo la búsqueda de trabajo fuera de Pachuca.

En relación con este grave problema, estadísticas del INEGI revelan que, entre 1 y 5 por ciento de las personas desocupadas en Pachuca no tienen ninguna instrucción escolar ni experiencia laboral. Esa tasa se incrementó proporcionalmente conforme avanzaron los niveles de instrucción educativa, ya que para quienes no concluyeron su primaria, el porcentaje de desempleo aumentó en algunos meses hasta en un 14.5 por ciento.

En contraste, quienes lograron cursar completa la primaria completa, el índice de desocupación según INEGI llegó a ser de 19.4; mientras que, quienes estudiaron algún grado de secundaria o la concluyeron, tuvo hasta 45 por ciento de desempleo. Para las personas que concluyeron la preparatoria o una carrera profesional, la tasa de desempleo aumentó en el periodo 2002-2003 hasta 82.6 por ciento.

Esa tendencia en la experiencia laboral, es paradójica. Se aprecia que a mayor experiencia laboral mayor tasa de desempleo y a escasa o nula experiencia laboral, el desempleo casi se redujo a una tasa cero, en algunos meses del periodo en referencia.

Y aunque el delegado estatal de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social en la entidad, Héctor Miguel Urquijo Ibarra, se mostró satisfecho por la generación de esas fuentes de empleo en el 2006, admitió que el desempleo agobia, fundamentalmente, a muchos jóvenes y gente con experiencia laboral “no encuentran empleos de calidad para ocuparse”, señaló.

La crisis del campo

 

En el ámbito rural la situación es apremiante. Al igual que viejos comerciantes y artesanos de las ciudades, que se niegan a cerrar sus negocios a pesar de que ya no son rentables, y los mantienen por costumbre o estatus social, los campesinos labran sus parcelas “por amor a la tierra”, dice el campesino Quintín Hernández.

Agricultor del municipio de Atotonilco el Grande, afirma que no mantiene su trabajo ede cultivo de la tierra por razones económicas, pues sus sietes hijos, dos de ellos radicados en Florida, Estados Unidos; dos en Matamoros, Tamaulipas y otros en Puebla, financian las diferentes etapas de la siembra. “El problema es la gente”, asegura Quintín.

En este año, es probable que la mitad del fríjol que sembró se pudra en los surcos como consecuencia de las lluvias. Además, el anciano no podrá recolectarlo todo pues está solo; recuerda que el año pasado tuvo más suerte, ya que jornaleros provenientes de Veracruz le salvaron la siembra al ayudarlo a cosechar.

Problemática semejante se repite a lo largo y ancho del territorio hidalguense, porque un alto porcentaje de hombres y mujeres jóvenes han abandonado sus lugares de origen para buscar mejores oportunidades de vida. Viajaron hacia otros estados y, en el peor de los casos, emigraron del país, dejando a sus comunidades habitadas sólo por niños, mujeres y ancianos.

Por esa razón, algunos pueblos del Valle del Mezquital, están desolados. Desde hace décadas, es una de las regiones con mayor expulsión de mano de obra del estado, y la única meta para los jóvenes es concluir la secundaria para estar en condiciones de ofrecer su fuerza de trabajo en la superpotencia mundial, a cambio del sueño americano.

En el otro lado del escenario, para los responsables de las políticas públicas, el fondo del problema es de costumbres. Frente a esa afirmación, están los millones de hidalguenses que emigran para progresar pues defienden su legítima aspiración a una vida digna, que difícilmente lograrán en su tierra ante la indolencia gubernamental.

 

Tierra desolada

En Hidalgo un trabajador o un profesionista pasaría toda su vida intentando poseer casa propia, ya sea construyéndola o mediante un crédito de Infonavit. Pero ese ideal no deja de serlo en las actuales condiciones de empleo de la entidad.

Por eso es natural que los jóvenes prefieran seguir el ejemplo de compañeros y vecinos que han emigrado hacia los Estados Unidos, como Gustavo León, quien a sus escasos 18 años y con apenas dos años de trabajar en Florida, Estados Unidos, logró comprar dos predios de 150 metros cuadrados cada uno, en un fraccionamiento de Pachuca.

La primera inversión de Gustavo fue de 140 mil pesos y confía que en dos años más de trabajar como lavaplatos en dos restaurantes de Florida, podrá concluir su residencia al estilo californiano, como muchas de las que han construido los inmigrantes en las zonas más marginadas de Ixmiquilpan.

Esa tendencia explica también la razón por la que sólo la gente mayor se dedique a cultivar los campos en Hidalgo, así como a los dueños de negocios y mujeres jóvenes detrás de los mostradores de las tiendas, los anuncios permanentes en empresas de Ixmiquilpan solicitando ayudantes generales y en las calles la ausencia de hombres en edad productiva.

 

La changarrización

De no existir cambios radicales en el modelo económico del país y, en consecuencia, en la entidad, persistirá el incremento de la tasa de desempleo y de la pobreza extrema. En ese sentido, el líder de la Federación de Organizaciones Independientes del Estado de Hidalgo (FOIDEH), Mateo Oscar Pelcastre Almanzan, advirtió que ante la falta de oportunidades de empleo para desarrollarse, los hidalguenses incursionarán en la política, “porque es uno de las actividades en donde no se siente la crisis”.

De igual manera, Antonio Ambricio Rodríguez, secretario general del mercado Miguel Hidalgo -el “mercado de la fayuca”-, señaló que “a los únicos que les va bien es a los que venden piratería, son las únicas mercancías que tienen demanda”.

Agregó que el orígen de esa demanda masiva por la piratería radica en que son las únicas que no se venden en las grandes tiendas de autoservicio porque tienen una gran demanda entre la clase de escaso poder adquisitivo.

Sostiene que ante la falta de oportunidades de empleo muchas personas buscan esta alternativa “para lograr llevar comida a su casa”, por lo que la competencia seguirá creciendo.

Recuerda Ambricio Rodríguez: “Hace 13 años y antes de la política de changarrización de Vicente Fox, teníamos más de un millón y medio de compradores, ahora, después de estos seis años de gobierno panista, tenemos más de dos millones de competidores”.

 

 

 

 

Logros Pírricos

De acuerdo con el IMSS, en el marco de la Alianza para la Competitividad y el Empleo --convenio firmado a principios de abril del 2005 entre empresarios, sindicatos y los gobiernos federal y estatal--, se generaron en Hidalgo 14 mil 523 empleos, la mayoría de baja calidad, y con sueldos apenas superiores al mínimo para la zona “C” que es de 45.85 pesos diarios.

En Pachuca, en donde predomina la economía de servicios, se generaron 8 mil 247 empleos; en Ciudad Sahagún, la otrora ciudad industrial más importante de México, que en su momento de auge llegó a emplear a más de 34 mil obreros, en 2006 sólo se lograron crear 2 477 empleos. En la región Tula-Tepeji, la región más contaminada del país por el gran número de industrias apenas se crearon 2 mil 3 78 plazas, y en Tulancingo, la zona comercial por excelencia, mil 629.

Para el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Cristino Morales Reséndiz, tales cifras representan “un gran logro”, ya que comparado con el sexenio anterior. Subrayó que el esfuerzo que tuvieron que realizar los empresarios, ya que los compromisos que se adquieren con cada contratación son demasiadas, como son: el pago de IMSS, el Infonavit y los impuestos que generan son una carga excesiva para los empresarios.

Estudios elaborados por el sector empresarial, señalan que hasta octubre de este año existía en el estado una planta laboral de 160 mil 64 empleos, 20 mil más que hace casi dos años, ya que el ex gobernador Manuel Ángel Núñez Soto dejó una ocupación laboral de 144 mil plazas.

El CCE en su estudio subraya que los sectores de la construcción y el comercial son los rubros que más han generado empleos, debido al impulso en la construcción y a la apertura de grandes centros comerciales, como la Zona Plateada y Plaza Universidad, que alojan a un gran número de tiendas de autoservicio.

 

 

Publicado: Año 2 / Enero 2007 / No. 15



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