La acelerada transformación urbana que ha sufrido la ciudad de Pachuca desde hace unos diez años hizo que, literalmente, perdiera de la noche a la mañana su atractivo ambiente provinciano para convertirse en una ciudad que aspira a la modernidad. Esa metamorfosis tomó por sorpresa a sus habitantes y en particular a su clase media, representada por los comerciantes del centro histórico de la capital hidalguense.
La crisis económica por la que atraviesan los comerciantes de Pachuca es generalizada, y aunque es semejante a la ya que padecen sus homólogos en otras entidades del país, en esta ciudad adquiere un carácter especial en virtud de que, paradójicamente, la modernidad no sólo ha desplazado a la antigua Pachuca, sino que también lo ha hecho con buena parte de la sociedad que la forjó.
El arribo a las ciudades de la entidad de las cadenas comerciales minoristas de auto servicio y de las franquicias que con ellas llegan, sustituyeron totalmente a la estructura económica tradicional, con la consecuente quiebra o cierre de los negocios locales, algunos de ellos hasta con cien años de vida.
Esta tendencia conlleva un grave peligro para las familias de trabajadores de los pequeños y medianos comercios, así como para sus propietarios, pues en las ciudades del interior de la República, es sabido que ese tipo de actividad comercial constituye el segundo sector de generación de empleos, después de los que crean los tres ámbitos de gobierno: federal, estatal y municipal.
En la historia urbana de Pachuca, el abasto de mercancías se realizó en el primer cuadro de la ciudad. Hasta ahí llegaban los habitantes de todo el estado y de algunas entidades vecinas, para abastecerse de bienes de consumo doméstico, sus aperos de trabajo, alimentos, medicamentos e indumentaria, entre otros. La población hidalguense y de los estados periféricos realizaron hasta hace unos años sus transacciones económicas en los cinco mercados públicos y en los locales comerciales ubicados en las céntricas calles: Guerrero, Hidalgo, Morelos, Ocampo, Mina, Doria, Guzmán Mayer, Julián Villagrán y Zaragoza, entre otras.
En ese espacio que no rebasa los tres kilómetros cuadrados, se concentraban igualmente, hoteles, bancos, cines, mercados, tiendas de autoservicio, agencias de profesionistas, restaurantes, escuelas, oficinas de gobierno, cantinas, bares, tiendas de abarrotes y gran variedad de pequeños y grandes negocios que eran propiedad de miembros de la clase media de la ciudad. Todos ellos paulatinamente han ido desapareciendo del paisaje pachuqueño.
Cabe destacar que entre las familias comerciantes, surgió gran parte de la actual generación de políticos y profesionistas reconocidos del estado. Entre ellos sobresale el actual senador de la República y ex gobernador del estado, Jesús Murillo Karam, quien fue, paradójicamente, precursor de la llegada de las franquicias a la entidad y se dice, propietario de más de una de esa novedosa práctica comercial que se han instalado en la entidad.
Abandono Oficial
Como parte de las acciones que ha emprendido el gobierno local para crear fuentes de empleo en las ciudades de la entidad (Pachuca, Tulancingo, Ciudad Sahagún, Huejutla y Tula, entre otras) decidió destinar grandes partidas presupuestales para la construcción de infraestructura alrededor de las modernas plazas comerciales. De esta manera, aunque el gobierno sacrifica ingresos por muchos años, al condonar impuestos a las grandes tiendas de auto servicio, se justifica por la creación de plazas laborales.
Sin embargo, proporcionalmente al desmedido apoyo gubernamental hacia los grandes capitales transnacionales para que se instalen en tierras hidalguenses, ha sido el abandono en que ha quedado al sector económico local.
Mientras se continúa destinando el erario para aportar de servicios (caminos, alumbrado público, cableado de lujo) a la zona de mayor plusvalía de la ciudad, la Zona Plateada y sus alrededores, en donde ahora se pretende construir un polideportivo para el que se anunció una inversión de 90 millones de pesos, se han escatimado los recursos públicos para el rescate del centro histórico. Apenas se destinará un millón de pesos, de acuerdo con el testimonio que, en tono de reclamo, hacen los comerciantes de la zona que fueron entrevistados.
Sobre el particular, el presidente de la Cámara Nación de Comercio (Canaco), delegación Hidalgo, Alejandro Bulos Factor, subraya la inequidad en el trato que el gobierno brinda a los consorcios (nacionales o internacionales) y el que da al mercado tradicional. “Las grandes franquicias no pagan licencia de funcionamiento; no están pagando predial, ya que se les ha condonado el pago por 10 o 20 años y se les ayuda abriéndoles calles, avenidas y hasta puentes para que lleguen sus clientes directamente a sus establecimientos”.
El contraste continúa. Los locales tradicionales del centro histórico de Pachuca, que han hecho historia, y que en gran medida aportaron recursos para el crecimiento de la entidad, ahora ven sus calles abandonadas. “Tienen años y años que no se les da ningún servicio, al contrario, se están cerrando y haciendo más difícil el acceso de la gente al centro”, lamenta un comerciante.
Coincide con esa penosa expresión el líder de los comerciantes del mercado Miguel Hidalgo, mejor conocido como el “mercado de la fayuca”, Antonio Ambrosio Rodríguez. “Tenemos un pequeño problema -yo digo que es pequeño- con la presidencia municipal porque hasta la fecha no ha hecho ninguna inversión en beneficio de las habitantes del centro. Mientras se embellecen partes de la ciudad, que la verdad no lo necesitaban o no eran tan urgentes, como es el caso de la avenida Madero, se ignoran calles céntricas, como Hidalgo, Ocampo y Morelos, que parecen verdaderos centros de recreación con su montaña rusa y sus chapoteaderos, por el gran deterioro en que se encuentran”, bromea.
Por otro lado, los comerciantes y medianos empresarios pachuqueños exigen una reforma fiscal que reduzca “el rosario” de impuestos y tarifas que les cobran los tres niveles del gobierno. Consideran injusto que después de que ellos han arriesgado su patrimonio para contribuir a la viabilidad económica del país, por una política económica y fiscal equívoca de sus gobernantes, se les cobren tarifas especiales obviamente más caras, que a sus competidores. Como ejemplo, citan las licencias de construcción, tarifas de luz, agua y hasta de teléfono
En opinión del presidente de la Canaco, los comerciantes establecidos trabajan con desventaja en comparación con las grandes cadenas comerciales. Por un lado, se brindan beneficios y ventajas a las grandes cadenas comerciales, mientras que por otra parte, los pequeños comerciantes enfrentan la competencia desigual que ocasionan el comercio informal y la piratería.
Bulos Factor alertó al gobierno para que apoye a la industria mexicana, “ya que se está importando la gran mayoría de productos, que consumen los mexicanos, de países como China, lo que está provocando el cierre de muchas empresas y la pérdida de un gran número de fuentes de empleo”.
A bajar la cortina
El representante de la Cámara de Comercio de Pachuca destacó que la crisis por la que atraviesa el comercio de la entidad, y en especial el de la capital estatal, es grave, ya que por lo menos el seis por ciento de afiliados a esta organización han cerrado sus puertas.
Tan sólo en el mes de octubre “bajaron sus cortinas” 10 negocios entre los que destacan: Práctico Home Center, Papelería ABC, una mueblería y Herramientas Cleveland, esta última es notable porque en sus mejores años fue la empresa modelo de la entidad, en virtud de que logró tener una plantilla de 600 trabajadores y fue pionera en su vocación exportadora.
Paradójicamente, de acuerdo con el dirigente empresarial, el mismo porcentaje de empresas (seis por ciento) se afiliaron nuevamente a la Cámara. Sin embargo, preocupa que quienes se dieron de baja cambiaron como medianos y pequeños comercios afiliados a cadenas comerciales con presencia nacional. En otras palabras, los empresarios hidalguenses están siendo reemplazados por inversionistas foráneos.
Este grave problema no ha tocado fondo. Ante la falta de señales desde el gobierno que anuncien un cambio, la tendencia de cierre de empresas seguirá. Así lo anunció un conocido empresario del ramo de alimentos y bebidas, quien a dos años de operar con pérdidas, decidió cerrar su establecimiento, ante la falta del auxilio gubernamental.
Problema semejante viven también los comerciantes en pequeño del “mercado de la fayuca”, del que dependen alrededor de ochocientas familias. Para Antonio Ambrosio Rodríguez, la crisis está llegando al extremo, ya que sus ventas han bajado más de un 70 por ciento.
Para ilustrar la gravedad de la problemática que viven, nos da su propio caso en el que en un mes sólo vendió una playera, de 20 pesos, para niño, y de otros comerciantes quienes pasan semanas completas sin vender absolutamente nada.
“Pero conforme pasa el tiempo, esta crisis tiende a ser más aguda, abunda, porque para lo único que estamos sacando es para comer, es decir, lo que vendemos no lo comemos y en muy corto plazo ya no tendremos dinero para reinvertir”.
Para el dirigente, el problema radica en la dificultad que representa competir contra los fuertes capitales transnacionales “porque es contra lo que estamos compitiendo”, pero también, afirma, a ello se suma que la gente no tiene dinero para comprar, como resultado de la política económica del gobierno panista.
Pero en esta situación hay algo curioso, remata Ambrosio Rodríguez, mientras nosotros luchamos por sobrevivir, económicamente hablando, se siguen construyendo centros comerciales en la ciudad y se siguen abriendo grandes tiendas de auto servicio.
En el interior de los mercados esta crisis también se resiente. Algunos comerciantes mayoristas de la Central de Abasto, afirman que cada que se abre un nuevo centro comercial en la ciudad, los minoristas de los mercados consumen menos.
Por esa razón, el propietario de la carnicería “La Chiquita”, ubicado en el interior del mercado “Barreteros”, afirma que en lo único en que se puede competir con esos grandes negocios es en la calidad de la mercancía que ofrece el pequeño comercio. “La carne que se vende en esas mega tiendas es refrigerada, y la gente lo que busca es ahorro”. En consecuencia, las ventas de los minoristas han bajado radicalmente ya que de 80 a 90 puercos que se mataban semanalmente, ahora a duras penas se sacrifican 30.
Por desgracia, para este sector de la población el futuro no predice un cambio positivo. Los grandes centros comerciales y las tiendas de autoservicio son considerados como la causa del desastre de la economía local, según información proporcionada por el presidente de la Canaco. Actualmente, por cada 17 mil habitantes hay una tienda de autoservicio en la ciudad, pero la meta de esas empresas es instalar una por cada cinco mil.
“Si lo logran, estaríamos muertos el 80 por ciento de los comerciantes tradicionales de la ciudad de Pachuca”, advierte el dirigente de la Canaco hidalguense. Es, en suma, la extinción de la clase media local.
Publicado: Año 2 / Enero 2007 / No. 15
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